Así es Nerea, la futura Policía que acaba de aprobar las oposiciones   

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Así es Nerea, la futura Policía que acaba de aprobar las oposiciones
Nerea, en el momento de ver los resultados de las oposiciones.

Tiene 32 años, es Vitoriana de nacimiento y Vallisoletana de adopción y acaba de recibir el “apto” tras dos años preparándose las oposiciones de Policía Nacional. Así es Nerea, un ejemplo de constancia y sacrificio que muy pronto velará por la seguridad de todos nosotros.

Un “apto” muy esperado

El pasado martes, 31 de mayo, fue el día en que Nerea supo que había aprobado, por fin, las oposiciones a Policía Nacional. Todo había acabado, pero a su vez, no había hecho más que comenzar: “fue una montaña rusa de emociones: noche previa en vela por los nervios, mañana de más nervios e impaciencia, cuando al fin lo publicaron, alegría, alivio y llanto, luego orgullo al ir comunicándoselo a mis allegados y recibiendo felicitaciones y después cierta sensación de incredulidad… Mil sentimientos diferentes en unas pocas horas”, explica la futura agente.

Tal y como explica, sus seres queridos tenían fe en que lo conseguiría: “la mayoría daban por hecho que iba a aprobar, por más que yo tratase de bajar sus expectativas por si acaso, pero la verdad es que siempre confiaron mucho en mí, así que lo han tomado con ilusión pero sin mucha sorpresa”.

Tras esta noticia, toca ir pensando en las maletas, ya que muy pronto estará en la academia de Ávila formándose para ser Policía Nacional: “nos comunicarán la fecha de incorporación, que normalmente es por septiembre”, indica.

En esta nueva etapa que comienza, Nerea asegura que su principal reto será separarse de su familia: “en lo personal, sin duda será el tener que pasar 9 meses viendo a mi niño solo los fines de semana (a Ávila me voy sola). En cuanto a lo profesional, ahora mismo realmente no sé ni el 1% de lo que me espera cuando sea policía, así que el reto va a ser formarme en condiciones para poder llegar a ser una buena profesional”.

Y es que, tal y como indica en su perfil de Instagram, @mami_alumna38_y_mas, (antes @opo_mami_y_mas) Nerea es madre de un niño de 4 años, y ha compaginado su faceta de madre con la de opositora a Policía durante los dos años que se ha estado preparando. Algo que ha llevado “a veces mejor y a veces peor. Es difícil renunciar a pasar tiempo con él por tener que estudiar, pero todos los opositores sabemos que vamos a perdernos ciertas cosas hasta que saquemos nuestra plaza, y en mi caso una de las razones de hacer esto es precisamente mi peque, poder darle un mejor futuro, tanto material como emocionalmente”.

Su preparación a Policía

Como la de muchos opositores, la preparación de la ya casi alumna de la academia de Ávila ha estado llena de altibajos, pero las ganas de conseguirlo han sido siempre una constante: “había días que estaba al 200% y me comía los apuntes y entrenamientos, días normales en que sacaba las cosas adelante sin más y días malos en los que tenía que parar. Aunque esas paradas a veces nos causen sentimiento de culpa, es imprescindible escuchar al cuerpo y a la mente en esas situaciones”, afirma.

Con respecto a las fases del proceso selectivo en sí, Nerea comenta que “en mi caso mi punto flaco siempre han sido las físicas y mi prueba más fuerte han sido sin duda los psicotécnicos”.

En lo que respecta al significado de ser Policía, la instagramer se sincera: “no puedo decir que lo mío haya sido el típico caso de vocación desde la cuna casi. Durante muchos años he vivido un proceso de aprendizaje y maduración de la idea, y cuanto más me iba metiendo en el tema, más segura estaba de que esto era para mí. A día de hoy, ser policía significa saber que voy a trabajar haciendo algo de lo que sentirme orgullosa. No lo idealizo, sé que seguirán existiendo los días malos como en cualquier ámbito de la vida, pero también sé que serán menos que si hubiera decidido rendirme y conformarme con cualquier otra cosa”.

Nerea se enfrentó a dificultades, tuvo que compaginar las oposiciones con otras responsabilidades, no siempre estaba en el mejor nivel de ánimos, pero durante todo este tiempo nunca ha dejado de esforzarse ni ha perdido de vista el objetivo. Este es el ejemplo de que no hay secretos, no hay recetas mágicas, solo ganas reales de conseguirlo.

¡Enhorabuena!

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